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  • A being is minimally good if it realizes its potential at all and could contribute in any way to the full existence of any other being. 
  • Goodness and being are really the same thing considered in different ways.
  • Evil does not exist as a real thing, but only as a lack of being that some other thing should have.
Q

¿Qué es “el bien”?

El bien es la existencia en la medida en que puede ser buscada por la voluntad.

Ok, pero ¿qué significa eso realmente?

Claudia sintió como si el mal estuviera acechando en cada esquina como una sombra ineludible. Ella conocía a otros que creían que el bien y el mal estaban librando una lucha eterna, como si fueran boxeadores de peso pesado en igualdad de condiciones.

Si no hubiera el mal contra el cual luchar, ¿significaría eso que tampoco habría el bien?

¿Era ella buena o mala?

¿Nos preguntamos siquiera qué son exactamente el bien y el mal?

Ya que usamos la frase “el bien” en nuestra definición básica del amor, centrémonos en eso por ahora.

a woman sitting on the roof of a car under the night sky

Quizás “el bien” sea lo que se siente bueno o placentero. Si no, ¿qué es? Podríamos pensar que sabemos qué es el bien hasta que tenemos que definirlo, y entonces nos damos cuenta de que normalmente lo usamos para describir cosas concretas.

La bondad es una de las al menos cinco propiedades objetivas (llamadas “trascendentales” porque trascienden cualquier cualidad específica) que pueden aplicarse a cualquier cosa.1 Podemos llegar a esos cinco grandes trascendentales pensando en el mundo de la manera más general posible: en el nivel del ser mismo. Si consideramos al ser absolutamente en sí, podemos hacerlo ya sea afirmativamente (reconociendo que todo lo que existe es un “qué”, y por eso lo llamamos A. unacosa”) o negativamente (reconociendo que lo que podemos negar acerca de cualquier cosa es la división: una cosa no puede dividirse de sí misma, y por eso la llamamos B.una”).

Sin embargo, no tenemos por qué considerar el ser de manera absoluta; también puede considerarse en relación con otros seres, ya sea distinto de otros o unido con otros.

El tipo más general de distinción es que una cosa no está dividida de sí misma, sino que está dividida de todas las demás, por lo que podemos llamarla C.otra” (o “algo”).

Ahora viene la parte interesante. También podemos considerar el ser no como distinto de, sino en su relación con otro por su unión con ese otro.

Es importante tener en cuenta que no nos referimos únicamente a combinar cosas como una molécula de H2O o los ingredientes de un dulce con nueces. Cuando el hidrógeno se combina con el oxígeno, ya no son sí mismos, sino que se convierten en una tercera cosa (con su propia actividad distinta). Cuando el chocolate y las nueces se combinan para crear un dulce, siguen siendo ellos mismos (con su actividad original), entonces en realidad no se convierten en uno. Simplemente están más cerca. Estamos viendo algo que realmente puede unirse con otro sin dejar de ser él mismo.

Este tipo de unidad sólo puede ocurrir de dos maneras: el entendimiento y la voluntad.

Empecemos por la unidad resultante del entendimiento. Cuando Claudia conoce un árbol en particular, no hay cambio en la distancia física como ocurre entre las nueces y el chocolate, y no hay pérdida de actividad como ocurre con el hidrógeno y el oxígeno. El árbol todavía puede hacer lo que hacen los árboles y Claudia todavía puede hacer lo que hacen los humanos. Y, sin embargo, el ser del árbol se instala en el intelecto de Claudia.

No es que tenga una instantánea en su mente que se parezca más o menos al árbol. Más bien, el mismo árbol existe tanto físicamente en sí mismo como también racionalmente en el entendimiento de Claudia, que es capaz de asimilar la actividad de cualquier cosa sensible.

Esta forma intelectual de unión, o entendimiento, sólo es posible si el árbol realmente existe en primer lugar, y por eso podemos decir que es D.verdadero”. Toda cosa realmente existente contiene una verdad que el intelecto puede sacar a la luz.

La otra forma de unidad resulta de la voluntad. La voluntad, también llamada “apetito racional”, puede compararse con los “apetitos naturales” no racionales. El árbol tiene un apetito natural (que normalmente llamamos “vegetación”) de echar raíces en el suelo y crecer. Por supuesto, el árbol no puede elegir: simplemente absorbe toda la luz solar, el agua y los nutrientes que puede conseguir. Pero lo hace para poder realizar el potencial que le pertenece en virtud del tipo de cosa que es. Cuanto más plenamente exista como árbol (en lugar de, por ejemplo, un palo de madera), más perfecto o completo será. Ésta es la dimensión autónoma de la bondad, pero también hay una dimensión inherentemente relacional de la bondad.

Cuando Claudia, que tiene un apetito racional, busca libremente el árbol de alguna manera (tal vez para obtener fruta, sombra, para trepar o simplemente para apreciarlo por sí mismo), existe racionalmente en su voluntad buscarlo. Esto significa que el árbol pertenece a su bienestar o realización. A su manera limitada, el árbol ayuda a Claudia a convertirse en algo más plenamente existente, especialmente si ella simplemente lo aprecia por sí mismo. Es un pequeño paso hacia su existencia completa como ser humano, que es lo que ella desea en última instancia.

Esta forma de unirse por la voluntad, o el amor (en un sentido básico), solo es posible si el árbol es deseable de alguna manera en primer lugar, y así podemos decir que es E.bueno”. Un ser es mínimamente bueno si realiza su potencial y puede contribuir de alguna manera a la existencia plena de cualquier otro ser. De ahí el dicho: bueno es lo que todas las cosas apetecen.

Entonces el bien es lo que todas las cosas buscan, pero no de una manera subjetiva. El bien no es todo lo que alguien quiera en un momento dado. Una manzana no tiene más bondad que una naranja sólo porque a Claudia le gustan más las manzanas que las naranjas (aunque, siendo todo lo demás igual, eso haría que las manzanas fueran mejores para ella; la dimensión subjetiva tiene al menos algún significado). Una manzana no podría ser buena para ella si no tuviera ya una cierta bondad en sí misma como realidad objetiva. La deseabilidad es un signo de bondad, pero no la causa de la bondad.

 

Y así la conveniencia del ente respecto del apetito viene expresada por el nombre de bueno, pues como dice Aristóteles al comienzo de su Ethica: ‘bueno es lo que todas las cosas apetecen’

Santo Tomás de Aquino, Quaestiones disputatae de veritate, q1a1

a tree in bloom
a baby on the beach with dirt on its face

Todo lo que Dios ha creado es bueno, y nada es despreciable, si se lo recibe con acción de gracias.

San Pablo, 1 Timoteo 4, 4

La bondad y el ser son realmente la misma cosa considerada de diferentes maneras. Otra forma de decirlo es que todo lo que tiene un ser es bueno. Todo lo que parece malo o indeseable en sí mismo es en realidad un bien incompleto; le falta algún bien adicional que debería tener según lo que es.2

Esa falta, o “privación”, es parásita del bien existente, en cuanto que depende de éste, pero al mismo tiempo lucha contra la realización de su huésped. Si la privación se saliera con la suya, dejaría de existir, junto con su huésped. Esto no se aplica al revés. El huésped podría realmente existir sin el parásito, al menos en principio.

La suciedad no es una porquería repugnante en su totalidad, es simplemente materia ordinaria que carece de su lugar apropiado. Un corte con un papel en el dedo no es un dolor y sufrimiento absolutos, es solo un dedo común y corriente que carece de integridad. El dolor nos alerta sobre la falta de plenitud, no sobre la maldad del dedo. No existe nada cuya mera existencia sea mala. Estrictamente hablando, el mal no existe. Todo lo que existe en sí mismo, todo lo que es real, es bueno. Lo que significa que es estricta y objetivamente cierto que usted es bueno.

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre nuestra idea del “bien” y nuestra idea de la existencia? “El bien” nos habla de la posibilidad de estar unidos con una voluntad. Si algo es malo, no es posible que se una a la voluntad de alguien, porque no existe. Si nuestra voluntad parece unirse con un mal, siempre es sólo bajo la apariencia de un bien.

Si somos buenos simplemente por existir, entonces quizá no necesitemos hacer nada más. Tal vez no necesitemos tratar bien a los demás o incluso levantarnos de la cama, porque ya somos buenos, ¿no? Pero la bondad de la existencia básica no es suficiente para satisfacer nuestros deseos infinitos de perfección y de realización. No es una excusa para no hacer nada, es el primer paso hacia la existencia plena que realiza el potencial más profundo de la persona humana y nos hace verdaderamente felices.

Pero ¿cómo aplicamos esta noción general del “bien” a los seres humanos cuando decimos que el amor es “querer el bien del otro”? ¿Podemos realmente imponer una definición de bondad a todos los demás? ¿No supone todo esto que la verdad es objetiva? Quizás sea algo que cada uno de nosotros debe definir por sí mismo.

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